A partir de algunas opiniones disonantes con respecto a la reciente Guía didáctica para el abordaje de la educación sexual en educación inicial y primaria, elaborada por el Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP) –por ejemplo, en su espacio radial el arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla, dijo que el material deslegitima el rol de los padres en la crianza de sus hijos, además de instalar la “ideología de género” de forma autoritaria– vale hacer algunas consideraciones.
La educación sexual no es un producto exclusivo de los gobiernos de izquierda, sino que tiene existencia desde el primer día en que alguien construyó un relato en torno a la sexualidad propia o ajena y se la transmitió a otro.