sábado, 24 de agosto de 2013

VICE PRESIDENTE DANILO ASTORI , con el OBISPO DE ROMA FRANCISCO

EL OBISPO DE ROMA EN EL ENCUENTRO CON DANILO ASTORI, VICE PRESIDENTE.-
  • © EFE
    Rousseff, Astori, Francisco, Morales y Fernández
  • ©
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Mientras el presidente José Mujica visitaba Cuba, donde participó de los actos de conmemoración del 60 aniversario del asalto al cuartel de Moncada, símbolo de la revolución cubana, el vicepresidente Danilo Astori viajaba a Río de Janeiro para participar de la Jornada Mundial de la Juventud y reencontrarse con el papa Francisco. Astori vuelve esta mañana desde Brasil, impactado y sorprendido por “la adhesión colectiva” que generó Francisco. El papa le regaló un rosario, pero el vicepresidente no le llevó nada. En diálogo con El Observador, Astori destacó que la posición de la izquierda uruguaya frente al catolicismo es de expectativa, “sobre todo cuando surge un papa de este tipo”.

¿Qué sensación le dejó este segundo encuentro con el papa?
Imponente. Pero no solo Francisco, todo este evento ha sido monumental. Yo presumía que iba a ser así, pero la verdad es que no dejó de sorprenderme. Además, me alojé frente al altar donde se celebró la misa, en un piso 33, y pude ver desde esa altura la increíble cantidad de gente que pasó la noche en la playa de Copacabana. Era un hormiguero de gente inconmensurable. Lo impactante y emocionante es la adhesión colectiva y el fenómeno social que esto significó. Creo que en esto tiene mucho que ver Francisco porque es un papa que arrancó con una deslumbrante etapa inicial que ha convocado a mucha gente. A ello le sumamos que esta Jornada Mundial de la Juventud, ya planificada por Juan Pablo II antes de su muerte, le agregan el color y la alegría que solo la juventud le puede dar. Tenemos un panorama conmovedor, imponente.

¿Qué destaca de su mensaje?
La misa fue una ceremonia muy conmovedora, por todo lo que la rodeó. No solo por la celebración de la misa en sí misma, sino también por los coros, por los cánticos, por la participación juvenil. En la misa lanzó tres mensajes. En primer lugar: “Vayan”. El segundo: “No tengan medio”. Y el tercero: “Lleven el mensaje de Cristo”. O sea, tres rumbos para la juventud que refieren a la misión evangelizadora de la iglesia, que transmitió con una precisión excelente.

¿Cómo fue su encuentro con él?
Vino a saludarnos a todos los jefes de delegación. Estuvo unos 20 minutos con nosotros. Tuvo palabras con cada uno, muy personales. He tenido la fortuna de estar por segunda vez con él y en las dos oportunidades lo que Francisco transmite es cariño, afecto, apertura y simpatía. Y hoy me volvió a pasar lo mismo.

¿Qué le dijo?
Lo primero fue el saludo personal que Francisco hace siempre. “¿Qué tal, Astori?”, fue la frase. Mi respuesta fue: “Ese apellido es familiar para usted, Santo Padre, porque era el espónsor de su equipo hace algunos años”. El apellido Astori estaba en la camiseta de San Lorenzo. Hay una firma en Argentina, que hace algunos trabajos en Uruguay, que lleva mi apellido. Después mandó saludos para el presidente Mujica. Estuvimos recordando que (el cura) Gonzalo Aemilius el mes que viene se va para Roma a hacer una pasantía de casi dos años. Siempre que nos encontramos con él, hablamos de Gonzalo.

¿Le hizo referencia a alguna posibilidad de viajar a Uruguay?
No. No quise hacerlo porque seguramente en esa posibilidad debe de estar trabajando la cancillería.

Francisco le regaló a la presidenta argentina unas medias para su nieto. ¿Usted tuvo suerte?
Nos regaló algunas cosas muy lindas, entre las que destaco, en mi caso, un precioso rosario. Hay una empatía desde el primer minuto, desde aquella frase con que me recibió en el Vaticano: “¿Qué hace un uruguayo sin el mate?”. Hasta hoy: “¿Qué tal, Astori?”. La primera frase siempre es de él y es una frase que llega.

¿Usted le llevó algo de regalo?
No. Debería haber traído una camiseta de San Lorenzo con la palabra Astori, que también la tengo. Me compré la camiseta de alternativa de San Lorenzo, que era blanca, con ribetes rojos y azules, que son mis colores. Y decía Astori en el pecho. Me acuerdo que en la campaña electoral de 1994 en Montevideo la usamos mucho.

De la reunión participaron los presidentes de Argentina, Brasil y Bolivia. ¿De qué cuestiones políticas hablaron?
No. No se trataron para nada temas sociales, políticos o colectivos. Hoy nos dedicamos todos a este evento. Todos los temas fueron personales, muy personales. Dilma (Rousseff), por ejemplo, le dijo: “No me acerco mucho porque estoy engripada”. Y él le contesta: “Bueno, somos dos; yo también estoy engripado”. Y le dio un beso, aunque Dilma no le quería dar besos a nadie por esa gripe. A Cristina le regaló escarpines para su nieto, y Cristina, que estuvo mejor que nosotros, le regaló un portafolio de cuero. Yo le dije: “Para guardar las encíclicas, papa”. Y se empezó a reír mucho.

¿Cuál es el mensaje que trae desde Río para los uruguayos?
Su triple mensaje: “Vayan, no tengan miedo y lleven el mensaje”. Para nosotros, los católicos, está claro lo que quiere decir. Es una arenga a la iglesia como pueblo de Dios para llevar el Evangelio a la sociedad y luchar por lo que Francisco está proponiendo: una sociedad más justa, donde no haya gente concentrada en el poder ni excluidos. Pensando en la sociedad en su conjunto, incluida la que no profesa la fe, el mensaje se mantiene. Hagamos un mundo mejor y tratemos de juntarnos todos y de trabajar colectivamente para estar al lado de los humildes.

A pesar de que Fidel Castro se reunió con Juan Pablo II en dos oportunidades, tradicionalmente en la izquierda, desde Carlos Marx en adelante, siempre hubo cierto recelo hacia el catolicismo. ¿Cuál es la mirada de la izquierda uruguaya respecto de la Iglesia?
Hay comprensión. No hay una posición dogmática en contra de la Iglesia en la izquierda de hoy en Uruguay. No veo un anticlericalismo. La posición frente al catolicismo es de tolerancia y, por supuesto, de expectativa, sobre todo cuando surge un papa de este tipo, en el sentido de que este papa está lanzando señales compartibles. Ojalá tenga la fuerza necesaria para modernizar una institución que tiene más de 2.000 años para que recorra los caminos que su jefe propone.

La imagen del papa rodeado de mandatarios latinoamericanos recorre el mundo, o al menos Occidente. ¿De qué manera su latinoamericanismo sirve para posicionar a la región en el resto del mundo?
Ni qué hablar que sirve. Por supuesto que es así. Además de latinoamericano, este es un papa que lanza señales, gestos absolutamente novedosos en la historia de la Iglesia.

¿Se refiere a su austeridad?
La austeridad va en coherencia con su mensaje evangelizador en cuanto a la necesidad de estar del lado de los humildes, que no tienen nada. Pero además, al afecto y la empatía hacia las personas.

Para el gobierno uruguayo este parece ser un papa amigo desde el punto de vista social y político.
Yo creo que sí. No quiero hablar por nadie ni en representación de nadie, pero me parece que está ganando adeptos no solo en Uruguay, sino en todo el mundo. En América Latina, ni qué hablar.

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Alberto Comas

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